Podemos educar no formar emprendedores. No desde la teoría de empresa o de las organizaciones. Sin embargo, sí podemos promover la creatividad, estimular el sentido de autorrealización personal o aprender a convivir con incertidumbre, riesgo y fracasos, entre otras cosas.
Hace poco Didac Lee comentaba en su blog que sería conveniente que emprendedores de éxito contagiaran con su espíritu, su filosofía y su ilusión a quienes podrían serlo en un futuro próximo. Por ahí podíamos empezar por ejemplo. Una experiencia, algo modesta, la llevamos a cabo en CREA donde nos visitan los institutos de enseñanza secundaria de la provincia y a los que una de las empresas alojadas en la incubadora les habla de su experiencia. Pero una experiencia vital, describiendo emociones, sentimientos, fracasos y éxitos, no cómo obtuvo una ayuda o cómo se constituyó en una u otra forma jurídica.
Pero, ¿qué se podría aprender en una «escuela de emprendedores»?. Con el ánimo de apuntar algunas materias o habilidadades os relaciono las siguientes: la identidad digital o la participación en la red para fortalcer las relaciones sociales, profesionales y económicas que establece el emprendedor. Las habilidades de comunicación interpersonal para construir y gestionar relaciones personales y profesionales. El cuidado de la salud personal, hacer deporte y buenos hábitos de vida. El idioma inglés. Sensibilización y concienciación medioambiental, y así podríamos enumerar algunas más.
Si queremos que estas «enseñanzas» se trasladen a la educación reglada sería necesario modificar la cualificación del profesorado, dirigir recursos y medios de los centros hacia esas materias y contar con un entorno favorable para poder emprender después. ¿Alguien da más?.
Gracias por la referencia!
No todos los chavales montarán una empresa, sin embargo, lo que SI que es común, es que sean lo que sean, los valores del espíritu emprendedor son MUY importantes, sean emprendedores, funcionarios, padres de familia, etc es por eso que creo que estos valores tienen que enseñarse desde la base, pero no olvidar que la escuela es importante, pero aun lo es más la educación familiar. Aquellos padres que le regalen el coche al crío a los 18, se habrán cargado su espíritu emprendedor sin darse cuenta. Somos lo que somos por lo que hemos vivido!
De nada, todo un placer contar con referencias como la tuya. Totalmente de acuerdo contigo. La capacidad de sacrificio, la pasión al hacer las cosas, la automotivación, consecución de logros y metas, etc., son valores que se están perdiendo, gracias en parte al entorno familiar. Son valores inherentes a los emprendedores y emprendedoras pero de igual forma necesarios en cualquier profesional.
Creo que lo que se debe hacer es potenciar una sociedad que no viva de la subvención, para que no todos los jóvenes quieran ser funcionarios o trabajar unos meses para cobrar el paro… hasta que en este País y en Andalucía en particular no se tenga claro que el subsidio no es la opción, que el paro no es un derecho sino un seguro… seguiremos igual y no tendrá sentido habar de espíritu emprendedor…
Buenas Larios, no sólo Andalucía. Por ejemplo, ahora ha tenido el gobierno actual de poner en marcha medidas innovadoras y lo único que ha puesto en marcha son subsidios con fecha de caducidad y que no incentivan sino palian a corto plazo los efectos de un modelo productivo caduco. Saludos y bienvenido,
Un gran debate el que abres, quizás sin punto de cierre. Por mi parte sigo sin tener claro si el emprendedor nace o se hace.
Aunque la personalidad del individuo en cuanto a su perfil de asunción de riesgos, preferencias, inquietudes, proactividad, etc queda prácticamente definido a los cuatro años, creo que si se pueden ir modelando aspectos e incorporando ingredientes a una personalidad y un espíritu que si que siempre es cambiante.
Si el chico/a crece en un entorno donde la seguridad es lo primero, donde la iniciativa no es premiada y la enseñanza por el método de aprender de los errores no se favorece. Ni en casa ni en su entorno más amplio me refiero. Los emprendedores, los aventureros del mundo empresarial no tendrán un caldo de cultivo favorable.
Si de otro lado la figura del empresario queda tan mediatizada y no se hace real y palpable más allá de los despachos y salas de reuniones, los chicos tampoco tendrán ejemplos a seguir.
Mi opinión es que queda mucho por hacer, entre ello, dejar muy claro que ser empresario es una gran fórmula para generar riqueza y desarrollo en tu sociedad, a tus familias y amigos, y para los que vengan detrás.
Saludos,
Gracias Antonio por tu aportación. Es un debate complejo, pero sí es cierto que nuestra cultura empresarial está más relacionada con el empresario adinerado y dueño de su cortijo, más propio de otras épocas, que de una persona que afronta con ilusión, pasión, riesgos e incertidumbres, la puesta en marcha de una idea empresarial con la que generará empleo y riqueza en su entorno. Por lo tanto, estamos necesitados de cambiar nuestro modelo y esto no se realiza si no existe una clara apuesta desde todas las instancias. Es un asunto complicado… pero tenemos que intentarlo. Saludos y gracias de nuevo por tu comentario.
Claro que es posible formar emprendedores. Es más… ¡¡hay que hacerlo!!
Solemos caer en el error de pensar en el emprendedor solamente como creador de empresas y nos olvidamos que además de ello, tiene que gestionarla. Fomentar la creatividad y todo lo otro que comentásteis está muy bien, pero una vez puesta a andar una compañía hay que lograr que sobreviva en el tiempo, y ello requiere de unos buenos y sólidos conocimientos técnicos (de finanzas, producción, algo de marketing-ventas, de recursos humanos si es el caso…). Pensad una cosa: una idea mediocre en manos de un buen gestor, puede salir a flote y triunfar. Por lo contrario, una buena idea en manos de un gestor mediocre… FRACASARÁ tarde o temprano.
En consecuencia: sin ningún a dudas hay que formar a los emprendedores; sobre todo en temas relaciones con la gestión de su proyecto empresarial
Un saludo
Juan José http://www.silosenovendo.blogspot.com