El producto mínimo viable: mejor hecho que perfecto

PMV

¿Quieres obtener mejor feedback de tus usuarios?, ¿quieres comprobar tus hipótesis sobre el problema, la solución y el mercado con tu producto de una manera económica?

A estas preguntas Eric Ries responde con el Producto Mínimo Viable (PMV), donde resalta el APRENDIZAJE como objetivo fundamental:

“Es la versión de un nuevo producto que permite a un equipo recolectar la máxima cantidad de APRENDIZAJE validado sobre clientes al menor coste.”

Por su parte, Brant Cooper al definirlo, hace especial hincapié en las funcionalidades mínimas necesarias:

“Un producto con el MÍNIMO de CARACTERÍSTICAS necesarias para lograr un objetivo específico y que los clientes estén dispuestos a pagar de alguna forma con un recurso escaso.”

En todo caso, Eric Ries considera el PMV parte fundamental de uno de los principios del método Lean Startup:

Crear, medir, aprender

La actividad principal de una startup es convertir ideas en productos, medir cómo responden los consumidores y aprender cuándo pivotar o perseverar. Todas las startups deberían orientarse a acelerar este circuito de feedback.

Teniendo en cuenta todo lo anterior a mi personalmente me gusta definir el Producto Mínimo Viable como:

– El producto MÁS RÁPIDO Y BARATO que puedas construir.

– Para llevarlo a los clientes RÁPIDAMENTE.

– Para que puedas OBSERVAR y MEDIR los resultados.

– Y para hacer de tus productos algo que los clientes QUIERAN, NECESITEN y DESEEN comprar.

Además, añadiría, como característica esencial, que todo PMV debería enfocarse en el 20% de la funcionalidad que será utilizada el 80% del tiempo por parte de nuestros clientes.

Sin embargo, a menudo solemos confundir PMV y prototipo, sobre todo, gracias a las posibilidades de fabricarlos que nos ofrecen tecnologías como la impresión 3D. En ete sentido, estoy plenamente de acuerdo con Jose Antonio de Miguel (@yoemprendo), quien nos dice: “para mí, la diferencia fundamental entre el producto mínimo viable y el prototipo está relacionada con su función”. De esa manera, según Jose Antonio, cada uno de los conceptos respondería a una pregunta:

  • Prototipo: ¿puedo construirlo?. Es decir, cómo consigo hacer una representación visual o real del servicio o producto que quiero lanzar al mercado.
  • PMV: ¿me lo comprarían?. A través de iteración con early adopters, la función es APRENDER de su feedback.

TÉCNICAS DE PROTOTIPADO

Para comprender mejor estos dos conceptos veamos una clasificación con ejemplos de cada uno de ellos. En cuanto a técnicas de prototipado podemos citar el STORYBOARD, o secuencia de ilustraciones con las que contamos cómo sucede una historia:

Storyboard

El BODYSTORMING, donde representamos situaciones reales para introducir elementos de cambios e innovaciones. Se suele evaluar el lenguaje no verbal, la expresión corporal, los silencios, etc.

Bodystorming

Finalmente, y dada la revolución que ha experimentado la IMPRESIÓN 3D, ya se pueden obtener prototipos fácilmente. Por ejemplo, empresas como Fabber hacen impresiones a demanda. Una buena opción hasta que cada uno tenga un impresora 3D en su casa…

Como claro ejemplo de prototipo os dejo el vídeo de la Fábrica de Jabón, un electrodoméstico sostenible de bajo consumo que transforma este aceite en jabón biodegradable.

CLASES DE PRODUCTO MÍNIMO VIABLE

Por último, veamos una clasificación de PMV (sin pretender ser exhaustiva) y algunos ejemplos:

1. Landing Page.

Uno de los ejemplos que me gusta citar es Buffer. Su fundador, Joel Gascoigne, antes de ponerse rápidamente a programar se hizo la siguiente pregunta: ¿realmente los usuarios de twitter utilizarían esta herramienta?

buffer

Para validarla lanzó una landing page con un único elemento accionable, la descripción de la herramienta y lo que podía hacer por ti. Haciendo click en el botón de precios y planes te llevaba a otra página donde únicamente podías insertar tu correo para recibir más información. Pidieron a algunos amigos que twitearan la página para darle visibilidad. Después de una semana, cerca de 100 personas ingresaron su email y con ello obtuvieron feedback de ellos.

2. Prueba de Humo.

Aunque el caso clásico de prueba de humo que se suele citar es el de Dropbox, y cómo con un vídeo consiguió inversión, a mí personalmente me gusta el caso de la aplicación Shot&Shop. Es un motor de búsqueda visual para la compra de ropa y complementos, que reconoce directamente los productos en imágenes y ofrece al consumidor una selección de artículos similares. Esta aplicación, ganadora de la Academia Wayra, ha sido creada bajo el modelo PMV, limitando la inversión y desarrollo a la espera de testarla más en profundidad con consumidores y para tener un modelo de presentación para inversores que apuesten por ella.

3. Conserje.

Conserje

Food on the Table es una plataforma web que ayuda a las familias a realizar su compra semanal. Ayuda a diseñar un plan semanal de comidas, te hace la lista de la compra basándose en los gustos de la familia, y compara ofertas de las tiendas y supermercados cercanos.

Empezaron únicamente con un cliente, que les pagaba 10$ semanales, y sin tener ningún software. Realizaban las tareas manualmente y en solitario, con el objeto de obtener feedback. Este primer cliente les ayudó a progresar y a mejorar su modelo de negocio. En cuanto obtuvieron más clientes, empezaron a invertir en automatizar el proceso, en software y en personal.

4. Mago de Oz.

Zappos

La idea del fundador de Zappos, Nick Swinmurn, era simple, vender zapatos online. Quería probar si su hipótesis de partida, “hay personas que quieren pagar por comprar zapatos online”, era cierta.

Para ello llevó a cabo un experimento. Habló con el propietario de una zapatería de su localidad, fotografió unos zapatos de su tienda y las subió a su web para venderlos. Cuando le realizaban un pedido, Nick iba a la zapatería donde realizaba las fotos y compraba los zapatos, los empaquetaba como si fueran suyos y los enviaba al cliente. Zappos fue comprada por Amazon en 2009 por 1,2 billones de dólares.

5. Crowdfunding test.

Crowdfunding Pebble

Pebble es un reloj diseñado para deportistas que podían sincronizar con su smartphone a través de una aplicación. Eric Migicovsky, su fundador, utilizó una plataforma crowdfounding, Kickstarter y realizó un vídeo ofreciendo a los usuarios las bondades de este producto y cómo podía ayudarles a mejorar su rendimiento. En 6-8 semanas consiguió 10mill$ y más de 85 pre-órdenes de compra.

El PMV, independientemente de su siglas, su significado o cualquier otro debate al respecto, tiene que ayudarte a validar las hipótesis de tu modelo de negocio.

Por último, os dejo este interesante post en Despreneur donde se recogen diferentes herramientas para realizar prototipos.

Y recuerda, ya nos lo dijo Aristóteles: “Lo que tenemos que aprender, lo aprendemos haciendo”.

Espero poderte haber ayudado en la creación de tu producto mínimo viable, pero si tienes alguna cuestión o sugerencia, no dudes en plantearla en los comentarios o por email. ¡¡Me encantaría tener tu feedback!!

Recuerda que puedes descargarte una plantilla de canvas para realizar tu producto mínimo viable en la página de recursos.

Y si quieres la comodidad de hacerlo online y gratuitamente entra ahora en bevator.com.

 

By | 2017-09-21T11:32:57+00:00 noviembre 10th, 2013|Creación, Lean Startup, Modelo de Negocio|12 Comments